La unidad popular será la llave para ganar España

La unidad popular ha logrado derrotar a la derecha reaccionaria en las grandes capitales españolas. Por primera vez en la historia, las principales ciudades de nuestro país van a estar gobernadas por alcaldes y alcaldesas que provienen de la izquierda transformadora, de la lucha por los derechos sociales y del activismo ciudadano. Parecía imposible pero ha sucedido, y esta vez si que podemos decir sin exagerar que David ha vencido a Goliat. El pueblo madrileño, el barcelonés, el valenciano, el zaragozano, el coruñés, el gaditano, con un comportamiento ejemplar que muestra como el cambio de izquierdas se inicia siempre en los centros urbanos, ha conseguido aparcar sus diferencias, salir de su apatía e ilusionarse de nuevo, llevando en volandas a candidatos de convergencia ciudadana que han logrado una auténtica epopeya: derrotar en las urnas al poderoso ejército de mafiosos, especuladores y derechistas que llevan siglos saqueando nuestras ciudades porque sencillamente piensan que el país les pertenece por derecho divino. Pero se les ha acabado el chollo, ya que los ciudadanos por fin han encontrado la llave para pararles los pies. Por ello, se trata de una gesta de la que todos hemos sido partícipes, y que se estudiará en los libros de historia y en los manuales de estrategia política: la victoria de los oprimidos sobre los poderosos

Pero al margen de la euforia y de la pasión con la que los izquierdistas vivimos estos ilusionantes días de mayo, los resultados electorales también arrojan una objetiva lección de la que deben tomar nota todos los partidos que se consideran progresistas y que desean protagonizar cambios revolucionarios en nuestro país. La unión popular es la única posibilidad que tenemos para enfrentarnos a nuestro poderoso y bien armado enemigo (que además es capaz de todo), y ello pasa forzosamente por superar las siglas partidistas, los sectarismos minoritarios y los liderazgos ególatras. Si algo han demostrado las victorias de “Ahora Madrid”, “Barcelona en Comú” o “Marea Atlántica”, es que los ciudadanos deseamos la unidad popular más allá de las partitocracias, y que si bien los partidos de izquierdas son necesarios para poner a disposición del pueblo sus estructuras organizativas, cuando caen en el egocentrismo y en el sectarismo se convierten en lastres para el cambio, desilusionando a la ciudadanía de izquierdas, que termina observando incrédula su eterna división y sus infantiles luchas por ridículas cuotas de poder.

Nuestras flamantes recién elegidas e inminentes alcaldesas son un muy buen ejemplo de cual debe ser el camino a seguir. Manuela Carmena y Ada Colau no provienen de los cuadros de ningún partido, sino que son dos profesionales y activistas que llevan años luchando por causas nobles, y que han aglutinado un proyecto en común de cambio progresista y de unidad popular más allá de siglas y de sectarismos, logrando que la ciudadanía haya respondido con un apoyo masiva a esta nueva forma de hacer política. En contraposición, los sectores de los partidos políticos de izquierdas que no han comprendido que es la hora de la confluencia y que se han empecinado en mantener su rancio sectarismo, han quedado relegados a la marginalidad (cuando no directamente a la desaparición) y han sido engullidos y sobrepasados por un discurso vitalista, ilusionarte y lleno de energía, un discurso que se nutre de las mejores tradiciones de lucha de la izquierda durante más de dos siglos, y a la vez, de la frescura y de la modernidad de todo el potencial que tiene la sociedad civil del siglo XXI.

Por ello, de cara a las futuras elecciones generales, los líderes de Podemos, Izquierda Unida y PSOE deben tomar muy buena nota y entender el claro mensaje que la ciudadanía les ha lanzado este domingo. El mismo Pablo Iglesias (que siempre ha acusado a Izquierda Unida de ser condición necesaria pero no suficiente para el cambio) debe comprender que ahora Podemos también se encuentra en la misma situación, ya que es indispensable para el cambio, y tal vez incluso sea la principal palanca del mismo, pero por si sólo no puede. El pueblo está cansado de sectarismos, el pueblo está cansado de luchas bizantinas dentro de partidos alejados de la sociedad, y en cambio, lo que quiere es unión ciudadana, convergencia popular y candidaturas ganadoras frente al enemigo común de la derecha, ya que cuando nos unimos, somos capaces de derrotar a los poderosos y conseguir metas que hasta hacía poco parecían inalcanzables. Y la prueba son los resultados electorales: Madrid, Barcelona, Valencia y otras grandes capitales españolas, van a estar gobernadas por alcaldesas y alcaldes que hasta hace poco eran tachados despectivamente de antisistemas y radicales, pero que han logrado acceder al bastón de mando de las corporaciones locales gracias a la movilización de unos ciudadanos cansados de tanta corrupción e injusticia social.

Y por eso el enemigo comienza a temblar, porque no le teme a los partidos, sino a la unión de la izquierda y de los sectores populares más allá de las siglas. Prueba de ello es que el próximo sábado ya han convocado una manifestación contra “los comunistas”, tratando con todos sus medios económicos de movilizar a sus filas para pedir (simple y llanamente) un nuevo golpe de Estado contra la voluntad popular que impida la elección de Manuela Carmena como alcaldesa de Madrid, al estilo del que ya perpetraron con el célebre “tamayazo” en el año 2003. Pero esta vez no podemos permitírselo, y para ello, debemos seguir estando unidos y manteniendo la movilización social, ya que solo así podremos vencerlos. Y dentro de poco además tendrá lugar la gran batalla: las elecciones generales. Por ello, los principales líderes de los partidos de izquierdas deben tener muy presentes las lecciones del 24 de Mayo, y ver que ni Ángel Gabilondo, ni José Manuel López ni García Montero han sido capaces de desbancar al PP del poder, pero en cambio Manuela Carmena si que lo ha logrado con una candidatura ciudadana. Extrapolándolo a nivel nacional, ni Alberto Garzón, ni Pablo Iglesias, ni un hipotético líder socialista verdaderamente de izquierdas tampoco podrán derrotar por si solos a la derecha, pero tal vez, si que lo logren si son capaces de ver el bosque completo más allá de cada uno de sus árboles.

Por ello, dichos líderes deberían ser capaces de sacrificar sus aspiraciones personales en beneficio de una candidatura de unidad popular que nazca desde la convergencia, desde las bases y desde la fusión de la amplia gama de colores de la izquierda más allá de estériles patriotismos de partido. Hablando en plata: ha llegado el momento de construir juntos un “Ahora España”, un frente popular respaldado por todos los partidos y organizaciones de izquierdas y liderado por una persona honesta, con un historial de lucha social y con firmes convicciones progresistas, pero que no esté manchada por las cloacas del juego de tronos de los aparatos, y que de este modo, dicho proyecto pueda ser asumido por el conjunto de los sectores populares que aspiran a cambiar las cosas en este país para construir una patria donde gobiernen la igualdad, la justicia y la dignidad.

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