Los cristianos árabes y su situación geopolítica

Recuerdo que hace unos años mientras impartía una clase de ciencias sociales en un instituto de educación secundaria, proyecté un pequeño video en el que aparecía una misa cristiana maronita, para contextualizar mejor el tema del conflicto religioso libanés. Varios alumnos entonces, se extrañaron muchísimo de estar escuchando a personas hablando en lengua árabe mientras portaban crucifijos y comulgaban en una iglesia, y me preguntaron si no había algún tipo de truco en el video, ya que a su juicio, lo árabe forzosamente estaba unido a lo musulmán, a las mezquitas, a los hiyabs, al ramadán y demás elementos de la cultura islámica. Esta reacción, demuestra como en el imaginario popular el mundo árabe se observa como un bloque monolítico, y no como el mosaico religioso que en realidad es. Y es que aunque sorprenda, los árabes cristianos no solamente existen, sino que suponen una comunidad muy antigua en Oriente Medio, que si bien ha ido menguando demográficamente debido al auge del islamismo radical y a las consiguientes persecuciones religiosas, no por ello deja de tener su importancia cultural y geopolítica en la región.

 Estas comunidades árabes de hecho aparecen ya con el propio surgimiento del cristianismo. Las peregrinaciones de San Pablo y otros predicadores cristianos a los confines del Imperio romano, provocaron la conversión de las primeras tribus árabes hace ya casi dos milenios. Posteriormente, con la llegada del Islam y la expansión de la nueva fe de Mahoma por Oriente Medio, las comunidades cristianas se redujeron, pero debido a la tolerancia prescrita en el Corán con las llamadas "gentes del libro" (judíos y cristianos), estos últimos pudieron continuar viviendo en su tierra y desarrollar sus particulares formas de cristianismo (tanto ortodoxo como católico), reforzadas a su vez primero por la irrupción de los cruzados en el medievo y posteriormente por la colonización europea en tiempos más recientes. Es en estos siglos contemporáneos, en los que su posición de vanguardia intelectual y de enlace entre Oriente (su tierra) y Occidente (donde su religión es hegemónica), así como su mayor adaptación al secularismo, les lleva a ser protagonistas de la eclosión del panarabismo socialista (el ideólogo y fundador del Partido Baaz por ejemplo fue Michel Aflaq, un cristiano ortodoxo sirio), gozando posteriormente de la protección y del apoyo de gobernantes laicos surgidos de dichos movimientos nacionalistas, tales como Hafez Al Asad en Siria o Sadam Hussein en Irak.

Sin embargo, el auge del islamismo político a partir de 1975 poco a poco ha ido provocando la persecución y el hostigamiento de las comunidades cristianas árabes. La guerra civil libanesa, el triunfo electoral de los partidos islamistas en países como Egipto, y la destrucción por la vía militar de los regímenes laicos de Irak y de Siria, ha tenido como consecuencia la emigración masiva de cristianos árabes a otros países del mundo de mayoría cristiana (principalmente europeos y americanos), constituyendo una auténtica diáspora que ha reducido su demografía hasta mínimos preocupantes. Por ejemplo, en el Líbano los cristianos llegaron a ser el 55% de la población en los años cincuenta, pero tras la guerra civil libanesa, este porcentaje ha decaído hasta el 40%. Del mismo modo, en Palestina, si durante buena parte del siglo pasado los cristianos constituían un 10% de la población y engrosaban los cuadros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dando lugar a figuras tan importantes como el líder izquierdista George Habash (fundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina) o el intelectual Edward Said (autor del célebre libro "Orientalismo"), hoy en día el auge de Hamas y el creciente integrismo en los territorios ocupados ha llevado a reducir el porcentaje de cristianos a unas pocas decenas de miles, hostigados tanto por los islamistas como por los israelíes. En Egipto por su parte, la hegemonía electoral de los Hermanos Musulmanes está provocando que los cristianos coptos sufran cada vez más ataques, lo que también está reduciendo su peso demográfico al forzar a muchos de ellos al exilio.

Pero sin lugar a dudas, donde la situación es especialmente terrible para los cristianos árabes en la actualidad es en Irak y Siria. Estos dos países, que fueron el faro del panarabismo laico socialista durante décadas, hoy en día se ven inmersos en el caos feudal del yihadismo radical por culpa de dos cruentas guerras, las cuales han acabado con la prosperidad de la que gozaban los cristianos, y que paradójicamente han sido lanzadas y apoyadas por Occidente. En Irak, los cristianos pudieron desarrollarse plenamente durante los gobiernos laicos de Abdul Qassim, Hassan Al-Bakr y Sadam Hussein, llegando a tener este último un primer ministro cristiano (Tarek Aziz). Sin embargo, la destrucción del régimen baazista por parte de la invasión angloamericana, llevó al poder a un gobierno islamista chií que poco a poco fue marginando y hostigando a los grupos cristianos. Ya en la actualidad, la contraofensiva de los radicales sunníes del Estado Islámico, está provocando una situación todavía peor para los cristianos, que ya no solamente son hostigados, sino directamente asesinados (crucificados y decapitados) al ser acusados de herejes por los yihadistas. Fruto de dichas matanzas, ciudades como Mosul o Qaraqosh han quedado prácticamente vaciadas de cristianos. En Siria por su parte, los cristianos también pudieron convivir pacíficamente con los musulmanes durante la hegemonía del Partido Baaz, pero tras el inicio de la guerra civil contra el presidente Bachar Al Asad y la conquista de diversos territorios por los rebeldes sirios (donde los yihadistas del Frente Al Nusra y del Estado Islámico son mayoritarios) los cristianos han comenzado también a ser perseguidos, encarcelados, desaparecidos y asesinados, especialmente en ciudades como Alepo donde constituían una minoría importante. Por fortuna, el régimen laico de Al Asad aún controla la costa y las principales ciudades del país, por lo que los cristianos huidos de los yihadistas han podido refugiarse en dichas zonas leales al gobierno.

En resumen, los cristianos árabes existen desde hace dos milenios, y han sido una minoría muy importante dentro de los países de Oriente Medio, contribuyendo al auge de las grandes oleadas modernizadoras y secularizadoras en la región. Sin embargo, la destrucción de los regímenes árabes laicos y el auge del islamismo radical (financiado principalmente por las petromonarquías de Arabia Saudí y Qatar) está provocando que a los cristianos no les queden más que dos alternativas: o huir de su tierra para siempre o ser asesinados por los islamistas. Esta dramática situación amenaza con la completa desaparición de los cristianos en algunos países de la zona, y lo más paradójico de todo, es que han sido precisamente los países occidentales de mayoría cristiana los que han condenado a los cristianos orientales a su situación actual, al hostigar propagandísticamente a los regímenes laicos que los protegían, para finalmente, lanzar ofensivas militares contra ellos y aupar al poder en su lugar a movimientos islamistas que imponen la Sharía. Y es que por desgracia, los cristianos árabes están pagando el precio de ser una minoría heterodoxa en un contexto geopolítico regional dominado en la actualidad por el fundamentalismo islámico.

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